¿Por qué comer cordero? Beneficios, sabor y tradición
En el Perú, el cordero ha sido parte de nuestra cocina desde tiempos ancestrales. Presente en platos típicos como el cordero al palo, el guiso con papa y ají amarillo, o el tradicional seco de cordero, esta carne no solo nos conecta con nuestras raíces, sino que también es una opción deliciosa, nutritiva y sostenible. Hoy te contamos por qué deberías incluir más cordero en tu mesa.
1. Es una carne rica en sabor
El cordero tiene un sabor único, más profundo e intenso que otras carnes. Dependiendo de la crianza, la alimentación y la edad del animal, puedes encontrar cortes suaves y delicados, o más potentes y sabrosos. En Santa Inés, seleccionamos cordero criado de forma natural en los Andes, donde las pasturas y el clima aportan un carácter especial a la carne.
2. Alto valor nutricional
El cordero es una excelente fuente de proteínas de alta calidad, hierro, zinc y vitaminas del complejo B, especialmente B12. Estos nutrientes son esenciales para mantener la energía, fortalecer el sistema inmunológico y prevenir la anemia.
Además, la grasa del cordero es mayormente insaturada, lo que significa que, consumido con moderación, es una alternativa saludable dentro de una dieta equilibrada.
3. Ideal para muchas recetas
Desde parrillas hasta estofados, pasando por hornos y ollas a presión, el cordero se adapta a una gran variedad de preparaciones. ¿Has probado unas costillas de cordero marinadas con ají panca? ¿O una pierna al horno con hierbas andinas? Su versatilidad lo convierte en una opción perfecta tanto para días festivos como para almuerzos familiares.
4. Apoya a ganaderos peruanos
Al elegir carne de cordero de productores locales, estás apoyando a familias ganaderas de regiones altoandinas como Ayacucho, Puno o Huancavelica. En Santa Inés trabajamos directamente con estas comunidades, asegurando prácticas responsables y precios justos.
5. Más sostenible que otras carnes
El cordero, cuando se cría de forma extensiva y natural, como en nuestras fincas aliadas, tiene un menor impacto ambiental comparado con otros tipos de carne. Sin uso de hormonas, sin hacinamiento, sin procesos industriales: solo pasturas, aire libre y crianza consciente.